La tecnología ha cambiado de velocidad: los asistentes personales impulsados por inteligencia artificial (IA) ya no son simples herramientas que responden a comandos básicos —como decir la hora o poner una canción—, sino plataformas que están empezando a tomar decisiones por nosotros. Un informe sobre tendencias tecnológicas proyecta que para finales de 2026 el 40 % de las aplicaciones empresariales incorporarán agentes de IA diseñados para tareas específicas, lo que indica una adopción cada vez más profunda de estas tecnologías en actividades rutinarias y estratégicas.
Este salto evolutivo conecta con el concepto emergente de BYOA (Bring Your Own Assistant), donde cada persona tendría un asistente de IA personalizado que actúa como interfaz principal para todo tipo de interacciones digitales: trabajo, planificación del día, compras e incluso decisiones de salud o educación. Ese asistente no es solo una herramienta, sino un compañero digital que aprende patrones, preferencias y prioridades —y usa esos datos para sugerir acciones o ejecutar lo que tú le indiques.
Los datos apoyan esta transición. Solo en 2025 se estimó que más de 346 millones de personas usan herramientas de IA a nivel global, y se proyecta que esa cifra podría superar los mil millones para 2031. Además, encuestas recientes revelan que alrededor del 65 % de los usuarios ya ha utilizado IA para tomar decisiones de compra, usando asistentes para elegir productos, rutas de viaje o incluso sugerencias de regalos.
Claro, no todos están dispuestos a dejar que una IA tome decisiones por completo. En una encuesta de consumidores de EE. UU., solo aproximadamente un 34 % dijo que permitiría a una IA realizar compras en su nombre, mientras que dos tercios prefieren mantener el control humano. Esto muestra que, todavía, la confianza y la transparencia son clave para la adopción completa.
Además, las grandes compañías tecnológicas no están dormidas: Apple trabaja en un Siri renovado con IA generativa avanzada para 2026, capaz de entender contexto, generar texto natural y responder de forma más humana. Esto muestra que los asistentes están evolucionando de simples herramientas de búsqueda a asistentes cognitivos con voz, contexto y memoria.
Pero este avance tecnológico también plantea desafíos de confianza, privacidad y responsabilidad. El uso intensivo de asistentes personalizados dependerá de cómo las empresas manejan esos temas, y de cómo se construya una relación segura entre humanos y máquinas. Lo que sí está claro es que, en 2026, los asistentes personales de IA están dejando de ser opcionales para convertirse en piezas centrales de nuestra vida digital.








